En la provincia de Palencia, al norte de Aguilar de Campóo, en la falda de una montaña, casi en los riscos, a 1.100 metros de altura sobre el nivel del mar, tenía su asiento desde muy antiguo un pueblecito de siete vecinos, llamado Orbó. En su término municipal, muy próximo a la línea férrea tendida por la Compañía del Norte, desde Quintanilla a Barruelo, existía una mina de carbón, casi inexplorada hace unos cuantos años. En 1909 la compró la Carbonera Española, y en el tiempo que corre desde entonces acá, sus principales accionistas y Directores, hombres entendidos, laboriosos y adinerados, de arrestos patrióticos y amantes como pocos del obrero, han logrado formar, no en la inaccesa montaña, sino al pie de la boca-mina, el fondo del valle, un pueblo modelo completamente nuevo que cuenta hoy con 200 vecinos y 1.200 almas.

En esto se ha distinguido la Carbonera Española de todas las demás empresas que explotan las abundantes minas de carbón que cual rico venero corren a la larga de la línea férrea Valmaseda-La Robla, desde Cillamayor a Matallana, en la parte montañosa de la provincia de Palencia.

Ninguna otra ha formado una colonia independiente con su Sanatorio, su Farmacia, su Economato, su Tienda-bazar, su Casino, su Cine, sus Escuelas, con sus modernos y bien orientados pabellones que forman el casco del pueblo y con las casas baratas ambicionadas por los obreros, con su luz eléctrica en las calles y su bonita iglesia dedicada a Santa Bárbara, patrona de los mineros, como el lector podrá verlo en esta Monografía descriptiva.

 
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