¿Por qué se encuentran tan tristes
los mineros de Barruelo?
¿Por qué las campanas mudas
hoy no repican al vuelo,
en un alegre concierto
lanzando al aire sus ecos?
No arde la pólvora en salvas,
ni el ruido rasga los vientos,
ni cargas de dinamita
estremece con su estruendo.
Ni los alegres compases
de música y festejos,
ni juventud bulliciosa
canta alegre y contento.
¿por qué se encuentran tan tristes
los mineros de Barruelo?
Santa Bárbara bendita,
patrona de nuestro pueblo,
¡dime, dime! ¿por qué están
tan tristes nuestros mineros?
¡Dímelo tú, entibador!
¡tú picador! ¡tú rampero!...
¿por qué os encontráis tan tristes?
alegraos compañeros,
que hoy es el día más grande:
la fiesta de vuestro pueblo
la fiesta de Santa Bárbara
y el cielo parece encontrarse triste
al no encontraros contentos
-Nos encontramos tan tristes
porque ayer murió un minero
Por el trágico accidente
que se llevó a un compañero,
por el llanto de una madre
entregada al desconsuelo,
por eso Barruelo está
suspenso, sombrío y serio.
Por eso llaman tan tristes
los mineros de Barruelo.
Las campanas preparadas
para lanzarlas al vuelo,
alegrando los festejos,
lanzando al aire sus ecos,
tañen sus lenguas de bronce
tocando tristes a muerto,
un minero murió ayer
en las minas de Barruelo.
Un minero se quedó
enterrado en el "Calero"
aprisionado, con vida,
lleno de angustia y lamentos,
viendo correrse el carbón
viendo desplomarse el techo,
viendo a la muerte llegar
destrozado y sin alientos,
una, dos, cuatro, seis horas
quizás fuera un día entero
de alentar, allí enterrado
como demuestran sus dedos
sin uñas y destrozadas
de escarbar en vano esfuerzo.
¿Qué pensamientos cruzaron
en el trágico momento?
Al quedarse sepultado
en aquel desprendimiento
al quebrarse las trabancas
y ver desplomarse el techo,
quedándose aprisionado
solo, sin luz y sin viento.
Qué de angustiosas llamadas,
¡Madre mía!¡Madre mía!
¡Virgen Santa!¡Padrenuestro!
¡No quiero morir así!
líbrame de este encierro
Todo en vano; no le escucha
la Virgen allá en el cielo,
y el padrenuestro que invoca
se encierra en hondo silencio,
y su Madre no le oye
porque está en este momento
esperando como siempre
a que regrese el minero.
Con la mesa preparada
con el agua bien dispuesto
cosiendo su ropa, mientras
el tiempo va transcurriendo,
...Pero ya se retrasaba
aquella tarde el minero.
Ya la dieron la noticia;
"tu hijo ha quedado dentro".
¡Pobre madre! No la sirven
las palabras de consuelo
ni las vanas esperanzas
de que quizás no esté muerto.
No, no lo está, su corazón
se lo está a voces diciendo,
pero lo ve agonizante,
destrozado y sin aliento,
con la garganta irritada
de estar su ayuda pidiendo
llamando, llamando a gritos,
luego más suave, más quedo,
quebrándose en un sollozo
en un suspiro, en un ruego.
Pasan horas angustiosas
de suspiros y de rezos...
¡Por fin! Ya le han sacado,
¡pálido!¡rígido!¡muerto!
llena de carbón la cara,
cubierto de sangre el cuerpo
en una camilla va
camino del cementerio.
Si ayer subiste la cuesta,
no en hombros de compañeros
en una sucia camilla,
sino con andar ligero
a comenzar la jornada
cantando alegre y contento.
Santa Bárbara bendita
patrona de los mineros.
Por eso están las campanas
tocando tristes a un muerto.
(Francisco Merino Bravo) |