El bosque ha sido siempre motivo de leyenda, mitos, y hasta de conquistas. En el bosque caducifolio la vida vegetal se aprecia a nivel de un milímetro, como representante de esto están los musgos, les sigue el helecho, después y siempre hacia arriba la zarza, más alto el avellano, acebo y en el techo de ese manto sinople, que cubre nuestras montañas, el roble, gran patriarca y protector del bosque caducifolio.
De estos datos comprendemos que esta región de robledal y hayedo, se intercalan zonas de pastizales, además de zonas de matorral, en la que destacan el brezal y el tomillar. |
AGUA, LUZ y VERDOR,
conjunto armónico en V. Orbó |
Dentro de la fauna de esta zona, y como parte integrante de susodicho hábitat, podemos clasificar su fauna en tres apartados: uno inferior y amplio, el de los Fitófagos que comprende: corzo, jabalí, liebre, topillo rojo, lirón, urogallo, zorzal, mirlo perdiz pardilla, cuervo y grajilla.
Sigue a este grupo el de los predadores, comensales de los anteriores, formado por: oso pardo, zorro, tejón, turón, comadreja, garduña, azor, gavilán, ratonero, cárabo y lechuza.
Por último, casi en el mismo nivel, pero un escalón más arriba de la pirámide, los súper-predadores. Estos son: lobo, águila real y búho real. |