Sonidos del bosque

Vallejo de Orbó  está dentro  de los  terrenos  denominados como bosque caducifolio. A este  tipo  de  estructura  bióptica,  se  han  tenido  que  adaptar  desde  el  más  diminuto de sus habitantes a la más pequeña hierba de su suelo húmico.

          La vegetación  y fauna que le forman se han tenido que adaptar a los cambios meteoroló- gicos más bruscos. Desde los asfixiantes calores húmedos del verano a los rigores de sus crudos inviernos,  pero  con  todo,  proporciona  refugio  y  alimento  a  una  gran  variedad de criaturas salvajes.


AGUA, LUZ y VERDOR, conjunto armónico en V. Orbó

 El bosque  ha sido siempre motivo de leyenda, mitos, y hasta de conquistas. En el bosque caducifolio la vida  vegetal se  aprecia a nivel de un milímetro, como representante de esto están los  musgos, les  sigue el helecho, después  y siempre  hacia arriba  la zarza, más alto el avellano, acebo y en el techo de ese manto sinople, que cubre nuestras montañas,  el roble, gran patriarca y protector del bosque caducifolio.

          De estos datos comprendemos que esta región de robledal y hayedo, se  intercalan zonas de pastizales, además de zonas de matorral, en la que destacan el brezal y el tomillar.


AGUA, LUZ y VERDOR,
conjunto armónico en V. Orbó

     Dentro de la fauna de esta zona, y como parte integrante de susodicho  hábitat, podemos clasificar su fauna en tres apartados: uno inferior  y amplio, el  de  los Fitófagos  que comprende: corzo, jabalí, liebre, topillo rojo, lirón, urogallo, zorzal, mirlo perdiz pardilla, cuervo y grajilla.

     Sigue a este grupo el de los predadores,  comensales  de los anteriores, formado por: oso pardo, zorro, tejón, turón, comadreja, garduña, azor, gavilán, ratonero, cárabo y lechuza.

                              Por último, casi en el mismo nivel, pero  un  escalón más  arriba de la pirámide, los súper-predadores. Estos son: lobo, águila real y búho real.