El texto de Salazar y Duque alude a la construcción de una sala de cine en Vallejo en una fecha tan remota en la que ni siquiera existía un local de proyecciones en Palencia. Pero, ¿fue realmente edificado el cine en 1910?. Existe un segundo documento más concluyente que permite datar con mayor exactitud la aparición de la sala. En su número del 30 de julio de 1912, el periódico El eco de Barruelo reproduce estas líneas dentro de la sección de noticias: "se nos dice que en las inmediatas minas de Vallejo se ha adquirido un piano-manubrio y un cinematógrafo con motivo de proporcionar distracción gratuita a los agentes de las mismas. Merece plácemes la empresa propietaria de las minas por el interés que se tomas por sus obreros". Este escueto párrafo demuestra que, al menos desde julio de 1912, Vallejo contó con una máquina de cine y también con un piano que acompañaba las películas mudas con su música. A su vez, el escrito certifica que el cine, fechado por Salazar y Duque en 1910, debió ser construido en realidad a partir de 1911, estando completada su edificación al llegar el verano del siguiente año. Es probable que al elaborar su carta al Gobierno Civil los dos operarios desconociesen con exactitud el año de apertura del cine y, para fechar su aparición, debieron revisar la documentación existente en la empresa de minas donde trabajaban. Presumiblemente, al repasar los archivos no encontraron ninguna información relativa a la apertura del cine, pero sí obtuvieron los proyectos de su construcción, elaborados en 1910.

En todo caso, la temprana aparición del cine de Vallejo representa un hecho excepcional. La única sala de Palencia anterior a la norteña es el Teatro Principal y la ventaja cronológica que el gran recinto consigue sobre el local montañés es de sólo ¡siete meses¡. Ahora bien, existe un matiz más que no debe ser descuidado. El Teatro Principal ha sido y es un espacio empleado básicamente para ofrecer representaciones teatrales. El cine llegó hasta él como un reclamo más, nunca predominante, incluido dentro de un variado programa formado además por obras teatrales y musicales. Por el contrario, el edificio de Vallejo fue levantado con la finalidad de emitir películas y sólo albergó otros espectáculos en casos excepcionales. Por eso, es necesario manifestar que el cine de Vallejo no fue por poco tiempo la primera sala estable de proyecciones de la provincia, pero sí fue el primer cine de Palencia si entendemos como tal el primer inmueble construido específicamente para proyectar películas y dedicado principalmente a este fin. Ningún otro recinto fue antes edificado en la provincia para exhibir sesiones de cine y ninguno reunió las características arquitectónicas propias de las nuevas salas aparecidas en el país.

Que un pueblo de apenas mil habitantes tenga una sala de cine antes que toda una capital de provincia resulta un acontecimiento cuando menos sorprendente. Sin embargo, la parte inicial de este capítulo, dedicada a detallar el auge minero de la zona y el desarrollo de Vallejo, aporta la explicación del inesperado suceso. El cine norteño fue construido gracias al Marqués de Comillas, que decidió crear un pueblo tecnológicamente avanzadísimo en el que incluso fue posible la instalación de una sala cinematográfica, De esta forma, una fuerza poderosa, ajena a los ritmos de crecimiento de la zona, concedió a una pequeña población un recurso todavía desconocido en el resto de la provincia.

Aparte de su insólita fecha de aparición, existen algunos datos más sobre el cine de Vallejo. La monografía de la colonia obrera de las minas de Orbó, editada en 1920 por la empresa minera, aporta más información. Según explica, "hay un teatro-cine capaz para unas 400 personas donde se proyectan películas de actualidad. Durante algunas temporadas se hacen representaciones de aficionados por grupos de empleados y obreros y en algunas ocasiones se han dado representaciones por cómicos de oficio. Actualmente la sociedad ha aprobado un proyecto para la construcción de un nuevo teatro capaz para toda la colonia" (13) . El cine, incluso en sus etapas posteriores, siempre fue propiedad de la empresa minera que explotaba los pozos de Vallejo. En su interior, la máquina estuvo situada en un pasillo central, al que flanqueaban a derecha e izquierda los asientos de la sala, en su gran mayoría sillas plegables de madera. Al fondo, en una altura superior, tenía una general de reducida capacidad. El precio de las sesiones, fijado en torno a los diez céntimos, era muy bajo debido al interés de la empresa por facilitar actividades de ocio a sus empleados. Algunos vecinos del pueblo afirman incluso que, en sus comienzos, la asistencia al recinto resultó gratuita. La gestión del espectáculo, por su parte, estuvo en manos de miembros de la empresa minera con una cualificación media o alta, siendo el proyeccionista Benito Rodríguez (14) .

Todas las películas llevadas al cine de Vallejo durante sus primeros treinta años de actividad fueron mudas. Un artículo publicado en El Diario Palentino a comienzos de los veinte sirve para recordar a los más populares actores del momento y los peligros que los rodajes deparaban a aquellas estrellas incapaces de hablar. "La profesión de peliculero ha fascinado a millares de personas. Casi todas las jóvenes sueñan con los laureles de Mary Pickford o de Pearl White. Muchos jóvenes de dieciocho a treinta creen poder encarnar un Douglas. Esta cualidad (...) exige mucha sangre fría, gran decisión y un aprendizaje especialísimo, y son legión las mariposas y los cinifes artísticos que se han estrellado contra la pantalla del cine. Y no hablemos de los peligros: Max linder, que regresa a París de su viaje a Los Angeles, viene casi ciego, debido a la claridad de las lámparas de mercurio; Charlot ha estado a punto de morir en una explosión de acetileno; Wallace Reid, conduciendo un automóvil, chocó contra otro vehículo, saliendo despedido de su coche y yendo a dar contra un árbol, quedando gravísimamente herido; William Hart cayó con su caballo a un barranco, fracturándose dos costillas; Douglas, al saltar de una roca a otra, resbaló recibiendo una gran contusión. (...) Vean pues, los que admiran a esos héroes cómo el arte del lienzo blanco es más costoso y temerario de los que parece" (15) .

-----------------------------------

(13): Monografía de la colonia obrera de las minas de Orbó, Pag. 29.

(14): Llegado a vallejo procedente de un pueblo burgalés cercano a Mave, Rodríguez participó en la construcción de la localidad decretada por el Marqués de Comillas y estudió electricidad por correspondencia, formación que le permitió trabajar en la central eléctrica que generaba el suministro para el pueblo y la mina. En la segunda década del siglo ya era operador del cine y no abandonaría ese cargo hasta el cierre temporal de la sala, para luego retornar al local cuando éste fue reabierto con el nombre de Cine Ideal.

(15): El Diario Palentino, 31 de enero de 1922.

1 2 3 4

 

Amador Suances, fue uno de los operadores del Ideal.